Lazos: Latinoamérica y Taiwán
Arturo Morales, cmf.

 

E

l año pasado, justo antes de ir a Chile por vacaciones, algunos miembros de la Parroquia … de Tai-tong, realizaron una visita a la Parroquia del Santísimo Sacramento, más conocida como She-pai, en donde se celebró una Misa muy especial a la que fuimos invitados a participar.

Desde que asumí como capellán el cuidado pastoral de la comunidad hispano-parlante en Taipei, nos trasladamos a She-pai, principalmente por espacio y tiempo. Antes las celebraciones la teniamos en la Parroquia de Santa Ana, dentro de un tiempo muy limitado ya que a las 10 terminaba una misa en Ingles y a las 11 comenzaba otra, teniamos una hora justa… a ello se sumaba, adem’as, el problema del estacionamiento (algo que no es de extrañar en Taiwán, debido al enorme parque automotriz). En la parroquia de She-pai nos recibieron muy bien y como las actividades de la comunidad china terminan a las 11, decidimos tener nuestra celebración a las 11:30; ya no hay problema de estacionamiento ni de tiempo.


Nuestra relación con la Parroquia se profundizó después del terremoto ya que nuestra comunidad de inmediato se movilizó para ayudar al menos con alimentos, agua y lo que pudiéramos. En ese tiempo la Parroquia de She-pai hizo un pacto de hermandad con la parroquia de La Inmaculada Concepción, en Taitong, Diócesis de Hua-lien. Tal vez lo especial de esa Parroquia es que, además de ser una parroquia aborigen (hay tres comunidades aborígenes allí: Paiwan; Peinan, también conocidos como Puyuma, nombre dado por los japoneses, y Amis), es la parroquia originaria del primer obispo taiwanés: José Tzeng Chien Tze. Como parte de la Parroquia del Santísimo Sacramento, nosotros también colaboramos con ellos y en consecuencia quisieron también mostrarnos su agradecimiento.


Nuestra comunidad también es también muy especial, ya que en ella participan varios de los embajadores latinoamericanos en Taiwán (Paraguay y casi toda Centroamérica tienen embajada acá) y varios de los representantes de las oficinas comerciales cuyos países no tienen embajada aquí.

Ese día nos regalaron una vestimenta típica de los Peinan, después de una especial y hermosa Eucaristía presidida por Monseñor John Tseng Chien Tse, en la que se habló y cantó en chino, peinan, amis y castellano… la fraternidad del Reino realmente no conoce fronteras.


Después de la Misa… la mesa, las fotos, las conversaciones… y en esto último yo y Teresa (Teresa Ruiz, mmb. es  Misionera Mercedaria de Bérriz, española y lleva un par de meses más que yo en Taiwán. Desde hace ya más de un año colabora pastoralmente con la comunidad hispana, especialmente en la coordinación de la labor catequética) de un lado para otro para traducir del chino al castellano y del castellano al chino. Se terminan las formalidades, se profundiza la amistad… se hacen invitaciones… nos invitan como comunidad para ir a Tai-tong, hay ganas y entusiamos… pero ¿será posible?…


De vuelta de mis vacaciones en Chile, reinicié las conversaciones con el Obispo y comenzamos a programar el viaje con la comunidad. Había un problema y era que por ser ya fines de Diciembre, varios miembros de la comunidad habían programado viajes (varios volvían de vacaciones a sus respectivos países), pero ya no podíamos posponer más el viaje, así que fijamos una fecha para Enero y empezaron los preparativos.

Un domingo, después de Misa se me acerco un cristiano, el Sr. Liao que anteriormente me había dicho que cuando organizáramos el viaje le avisara porque nos podía ayudar. La verdad es que no quería molestarlo, me daba algo de vergüenza, sobre todo al pensar que era algo “ad intra” de nuestra comunidad.

El Sr. Liao reiteró su interés de ayudarnos, entonces le compartí nuestro plan; me dijo que no me preocupara, que él se encargaba de todo, que se pondría en contacto con el obispo y nos haría un itinerario del viaje, sólo necesitaba saber el número de personas que irían y que estuviéramos en contacto para coordinar todo… será, me dije. Al Domingo siguiente teníamos un posible itinerario, pero se nos había presentado un problema, pues la esposa del embajador de Paraguay, Lichi, tenía que estar el domingo por la tarde de vuelta para participar en una cena. El Sr. Liao me dijo que no había problema. Saldríamos el sábado por la mañana en tren hasta Hua-lien (unas cuatro horas), luego seguiríamos en autocar hasta Tai-tong, y el domingo después del almuerzo regresaríamos a Taipei en avión…; preocupado por lo que podría costar el viaje, fui a consultarle a Teresa Li (la secretaria de la Parroquia) y me dijo que no me preocupara, porque el Sr. Liao trabaja en el Ministerio de Relaciones Exteriores y seguramente el conseguiría fondos allí. Confirmamos el número de participantes, 22 en total de Paraguay, Guatemala, Bolivia, España (Teresa Ruiz) y Chile (yo).

 

El día 13 de Enero por la mañana nos juntamos en la estación de tren de Taipei a las 7:15 a.m., nuestro tren salía a la 7:40… y comenzó la aventura porque la mayoría llegó a la hora, pero algunos se perdieron, otros que no llegaban… de repente era la hora de partir, así que corriendo alcanzamos el tren y apenas subimos comenzó a andar… además de nosotros venían 6 personas con el Sr. Liao, varios de ellos del Ministerio… así que comencé a contar… sorpresa… faltaban cinco, la secretaria de la embajada de Paraguay con sus dos hijas, el representante de Bolivia (Carlos Moreno) y el hijo del ex-embajador de Guatemala (Luis Fernando) que se quedó esperando a Carlos… pero, para esto están los celulares… hubo que esperar unos minutos, hasta que el tren salierá del túnel para comunicarse… la solución fue rápida… ¡Tomen el próximo tren a Hua-lien!. La secretaria de Paraguay no tuvo problemas, sus hijas hablan chino… pero Carlos y Luis Fernando ni una palabra… así que yo les compré los pasajes a través del celular, le pasaron el celular al boletero e hicimos la compra de los boletos.


Tuvimos un agradable viaje, la vista es preciosa, la línea de tren va bordeando el mar, al lado de una cordillera… el mar, es el Océano Pacífico… derechito, al otro lado está Chile… acá es costumbre que cuando se está medio ‘bajoneado’ la gente vaya a comtemplar el mar, dicen que tranquiliza… a mi me pone nostálgico… ¿por qué será?

Llegamos a Hualien a medio día, en la estación de tren nos esperaban un grupo de cristianos Amis, tenían preparado un cartel de bienvenida y a medida que salíamos de la estación nos regalaban un pequeño bolsito, típico Amis, que ahora acá lo usan mucho para llevar el teléfono celular; realmente un hermoso detalle. Nos llevaron de inmediato al centro pastoral San Pablo en donde almorzamos y aunque la comida estaba deliciosa, disfrutamos mas de la conversa. La mayoría del grupo que nos recibió eran Amis, hombres y mujeres y casi todos participan en un grupo ‘vocacional’ que se dedica a promover las vocaciones nativas y a sostenerlas.

Casi terminando el almuerzo llegó el primer grupo de extraviados, ya estabamos casi todos.


Después del almuerzo nos llevaron al Centro de Turismo de la ciudad donde contemplamos un hermoso vídeo que presenta hermosos lugares turísticos de la región, ahí es fácil adivinar por qué los portugueses denominaron a la isla “Formosa”. Terminada la presentación nos regalaron una polera con motivos locales… y es cuando llegó el último grupo de rezagados… ya estabamos todos, varios se relajaron y nos aprontamos a disfrutar mas el viaje.

El plan era ir a Tai-tong en bus (unas 4 horas de viaje) pero pasando a visitar varias zonas turísticas de la región… pero, como siempre, sucedió lo inesperado (aunque acá no es tan inesperado), se puso a llover. Con el sol con que salimos de Taipei, no había uno solo que había llevado paraguas. Modificaciones del plan, y el viaje se redujo a visitar una sola zona… en donde el agua sube la montaña.


Fuimos a ver el agua que asciende, no es algo natural, pero el agua asciende… comenzaron las explicaciones y las teorías: ‘es sólo efecto óptico’, decían algunos, otros ‘se trata de ir construyendo un camino de manera que la diferencia de altura en un determinado recorrido no sobrepasa un grado’… sea lo que sea, el agua sube; me acordé de El Salvador, camino a la mina hay un lugar que es subida y al poner en neutro el vehículo éste retrocede.

Con lluvia llegamos a Tai-tong y fuimos de inmediato al ‘Hotel de la Amistad’ (del Estado), allí nos esperaba Monseñor Tseng, después de los respectivos saludos y presentaciones, nos dieron nuestras habitaciones y un par de minutos para descansar. Después de media hora nos reunimos, y esta vez con el Obispo nos fuimos a la Parroquia de la Inmaculada Concepción, que era la parroquia en la que estaba cuando fue nombrado Obispo.


Al llegar nos estaban esperando los cristianos, todos aborígenes y todos llevaban sus trajes típicos, apenas comenzamos a descender comenzaron a cantar un canto típico de bienvenida… y nos llevaron al interior del templo… algo deslumbrante y hermoso, no por su oro o riqueza, en realidad es bastante sencillo, pero está todo adornado al estilo Pai-nan (la tribu a la que pertenece el Obispo; él en estos años se ha dedicado a ir transformándola o ‘ínculturizándola’), las sillas y bancas, todas talladas de madera, como las vigas y los pilares con motivos típicos… no es grande, pero es la primera Iglesia que visito y percibo que tiene identidad propia, hay otros templos estilo chino, algunos muy hermosos, pero diría que el 95% no se diferencian en nada a los templos nuestros, bueno, sí, se diferencian en que, creo, los nuestros tienen más gusto. Los aborígenes, a pesar de que se dice suponen más del 30% de los católicos de la isla, no tienen prácticamente ningún lugar de culto que tenga sabor a ellos mismos… pero me puse a pensar en Chile, ¿ Cuántos templos indígenas típicos tenemos, ya sea mapuches, aymaras, etc.? En el norte hay templos típicos, pero en realidad no se si se puede decir que reflejan verdaderamente el espíritu aymara.


El templo estaba lleno de amis, peinan y paiwan, estaba allí el nuevo párroco, un joven sacerdote, también peinan, que yo ya conocía… todos van a Taipei a estudiar la Teología. Otra mala pasada… habían preparado una proyectora con el mapa de Latinoamérica, entonces iba a ser más fácil presentarnos… pero, la proyectora no funcionó, entonces tuve que hacer la presentación, decir algunas palabras y el embajador de Paraguay dijo un pequeño discurso de agradecimiento… una pequeña oración y nos invitaron a salir, la comida nos estaba esperando… y había cesado de llover.


No era una cena espectacular en cuanto a contenido y presentación, era grandiosa porque eran platos típicos aborígenes, algunos desconocidos para nosotros… y como es común acá, se deja la mesa principal para las autoridades, visitas, etc. Estabamos casi todos juntos… claro, un aspecto es el idioma; por lo que algunos de nosotros nos fuimos a sentar en mesas de nuestros anfitriones y a través del mandarín nos pudimos comunicar, aunque los más ancianos no lo hablan (si pueden hablar japonés).

Ya casi terminando la comida comenzó el espectáculo, y esa es otra costumbre acá, en medio de la comida se hacen diversas presentaciones, especialmente cantos… de hecho en Taiwán se conocen los aborígenes por su hermoso canto (el tema de los juegos olímpicos de Atlanta, que llevó a la fama el grupo Enigma, es un canto amis) y por su danza. Cada una de las tres tribus se fueron turnando para cantar y bailar… un espectáculo hermoso… luego la integración, en uno de los bailes nos integramos tratando de seguir el ritmo… fue un momento mágico, realmente éramos uno solo; recordé las misiones que hacíamos en tierras mapuches organizadas por el Hno. Bernardo, que al final también terminábamos con una gran celebración bailando al ritmo del cultrún.


Vinieron las palabras de agradecimientos, a ellos, al Señor por esta maravillosa oportunidad que nos había brindado, y agradecimientos por esta amistad que se forjaba en un encuentro entre culturas tan distintas y lejanas pero que parecía que eran hermanas. Volvimos al Hotel a descansar… pero ahí nos quedamos varios compartiendo las vivencias del día en compañía de un buen puro… y luego a descansar.


Temprano por la mañana comenzamos el trajín del nuevo día. Después de desayunar partimos rápidamente a la casa natal del Obispo, una belleza, la tiene convertida en un pequeño santuario de su tribu, la piedra y el bambú sobresalen, y es fácil entonces darse cuenta la importancia que tienen estos elementos para su tribu. Lo que más nos llamó la atención es que en el patio hay una serie de murales pintados, desgraciadamente no teníamos el tiempo suficiente como para que nos lo explicara, pero es la historia de su pueblo, desde los orígenes (es su Génesis, como empezó el hombre), los hitos más importantes, la ocupación de los holandeses, luego los chinos, los japoneses, los chinos de nuevo, la llegada de los misioneros protestantes y católicos, las dos primeras ordenaciones presbiterales (uno de ellos es Monseñor Tseng) y el último cuadro es su consagración episcopal.


El tiempo nos apremiaba, así que debimos continuar, nos esperaban en la Parroquia María Intercesora de Tu-lan, un lugar amis, para la celebración Eucarística, que era otro de los objetivos del viaje. Nos esperaba el P. Wei, un suizo de la Sociedad Misionera de Belén; yo ya lo conocía, es el superior de su Congregación y además Vicario Episcopal. Apenas llegamos comenzó la misa que presidió el obispo y nosotros dos concelebramos. El P. Wey es el párroco de dos Parroquias, y cada Parroquia tiene 3 ó 4 estaciones misioneras (Capillas), por lo que el se turna cada domingo para celebrar misas y en los lugares donde no va, preside la liturgia de la Palabra y Comunión un laico, algo así como nuestros ministros de la Palabra… lo novedoso de esto es que solamente en medio de los aborígenes y en esta Diócesis existe esta figura.

Lo especial de esta misa, es que al momento del ofertorio, el embajador de Paraguay, presentó una imagen de ‘palo santo’ de la Virgen de Caacupé, patrona de Paraguay, a la vez que compartió la historia de esta imagen… en principio la intención era dejarla allí, pero Monseñor Tseng, dijo que el se la quería llevar para colocarla en algún lugar especial de su oficina… terminó la Misa y a la salida nos prepararon un aperitivo que compartimos con todos al son de cantos y luego terminamos todos bailando… no pudimos permanecer mucho, teníamos que ir a almorzar para de inmediato dirigirnos al aeropuerto.


Tuvimos un almuerzo de primera, y ahí, conversando con el obispo, se me ocurrió una idea: ‘Monseñor, ¿Qué le parece si Ud. busca un lugar, para hacer un pequeño Santuario y depositamos allí las imágenes de las Vírgenes Patronas de nuestros países?… en el medio, presidiendo, podría haber una imagen de una Virgen Aborigen…’ Se quedó pensativo, y al final le pareció una buena idea. Nos dijo que tal vez un buen lugar sería junto al templo de la Parroquia de la Inmaculada Concepción (inspirado en motivos artísticos propios de la tribu Peinan); además, agregó, ya tiene una imagen de una virgen aborigen… Quedó lanzada la idea y ahora estamos esperando reunir todas las imágenes de las Vírgenes patronas de nuestros países, para volver a Tai-tong.


Después del almuerzo, nos llevaron al aeropuerto donde todos nos despedimos del Obispo y sus compañeros, muy agradecidos a él y al Señor por la maravillosa experiencia que habíamos tenido. Aterrizamos sin novedad en Taipei, le agradecimos enormemente al Sr. Liao por todas sus atenciones y gentilezas (al domingo siguiente lo invitamos a nuestra Misa para entregarle un presente como muestra de cariño y agradecimiento) y luego cada uno partió a su casa, cansados pero muy satisfechos y con la esperanza de poder repetir el viaje, con un poco mas de tiempo y con la esperanza de que en el futuro haya un Santuario Mariano con un pedacito de nuestra propia religiosidad y piedad.