Aprendiendo a orar con los salmos en nuestras parroquias de Osaka

Por Josep M. Llamas

 

 

Catequesis del Papa

En su carta apostólica “Novo Millennio Ineunte”, que encuentro muy sugerente, sobre todo en la programación que propone su capítulo tercero, escribió el Papa Juan Pablo II:

“Hace falta que la educación en la oración se convierta de alguna manera en un punto determinante de toda programación pastoral. Yo mismo me he propuesto dedicar las próximas catequesis de los miércoles a la reflexión sobre los Salmos, comenzando por los de la oración de Laudes, con la cual la Iglesia nos invita a «consagrar» y orientar nuestra jornada. Cuánto ayudaría que no sólo en las comunidades religiosas, sino también en las parroquiales, nos esforzáramos más para que todo el ambiente espiritual estuviera marcado por la oración. Convendría valorizar, con el oportuno discernimiento, las formas populares y sobre todo educar en las litúrgicas” (Juan Pablo II: NMI 34). Y sigue el texto recomendando el rezo de laudes y vísperas.

De acuerdo con este anuncio, el Papa empezó una serie de catequesis sobre los salmos en marzo del año 2001 (Pueden encontrarse todas estas catequesis en la web del Vaticano: Vatican.va; Santo Padre; Juan Pablo II; Audiencias; 2001, a partir del miércoles 28 de marzo). La serie está siendo continuada por Benedicto XVI. Es una lástima que estas catequesis no sean más conocidas. Muchas de ellas son bellas de verdad.

En otro párrafo del mismo documento el Papa expresa la intención de estas catequesis, es decir, enseñar a orar:

“Para esta pedagogía de la santidad es necesario un cristianismo que se distinga ante todo en el arte de la oración. (…) Pero sabemos bien que rezar no es algo que pueda darse por supuesto. Es preciso aprender a orar, como aprendiendo de nuevo este arte de los labios mismos del divino Maestro, como los primeros discípulos: «Señor, enséñanos a orar» (Lc. 11,1). En la plegaria se desarrolla ese diálogo con Cristo que nos convierte en sus íntimos: «Permaneced en mí, como yo en vosotros» (Jn. 15,4)” (Juan Pablo II: NMI 32)

 

Nuestro del curso sobre los salmos

Ante el reto de estas palabras del Papa, he sentido que una buena manera de formar orantes y evangelizadores puede ser el crear en las parroquias este ambiente espiritual marcado por la oración. Así es como han nacido los cursos sobre los salmos. En realidad, desde siempre que en mi ministerio he invitado, creo que con buenos resultados, a orar con la Liturgia de las Horas. Pero es la primera vez que he pensado en un curso para ayudar a orar con los salmos. La invitación del Papa me parece apremiante y sus catequesis sobre los salmos e himnos de la Liturgia de las Hora son una buena ocasión.

 

Después de hacer un poco de campaña, he podido reunir tres grupos: dos en nuestra parroquia de Imaichi y uno en la vecina de Sekime.

 

Estructura del curso

Como material fundamental uso las catequesis del Papa, pero ampliadas con otros elementos, incluidas las páginas de “Palabra Misión” dedicadas al Salterio. Las catequesis del Papa duran unos diez o doce minutos, mientras que yo les dedico alrededor de una hora.

 

Aprovechando la oportunidad que ofrecen las numerosas citas de los Padres de la Iglesia que contienen las catequesis del Papa, he hecho una pequeña introducción general presentándolos. Por otra parte, cada vez que es citado un Padre de la Iglesia le dedico unos minutos para presentarlo individualmente. Hago lo mismo con otros autores citados: San Bernardo, Pascal, San Romualdo, Bonhoeffer, etc.

 

Dado que los Padres de la Iglesia son desconocidos de la mayoría de feligreses –la misma expresión de “Padres de la Iglesia” no les dice nada– creo que vale la pena aprovechar esta oportunidad. De momento, los asistentes a los grupos parece que están satisfechos con estas pequeñas digresiones. Sigo el orden de los salmos en la Liturgia de las Horas, como hizo el Papa, empezando por la oración de la mañana del primer domingo. Esto quiere decir que estudiamos no solamente los salmos del salterio sino también los himnos y cánticos de otros libros de la Biblia.

 

Ni que decir tiene que en nuestra reunión semanal oramos con los salmos en la Liturgia de las Horas: hora menor o vísperas de acuerdo con la hora de la reunión.    Tras unas semanas de introducción general al salterio y de presentación de la Liturgia de las Horas para los que no la conocían, hemos empezado el estudio de los salmos, uno por semana.

 

La reunión

Nuestra reunión empieza con una invocación al Espíritu Santo y el canto del salmo correspondiente de la semana; el cantoral litúrgico japonés contiene prácticamente todo el salterio. Sigue un tiempo de compartir sobre el salmo del día que todos han meditado durante la semana. Después de rezar la Liturgia de las Horas  -siempre cantamos el himno- sigue mi explicación detenida del salmo. Finalmente queda un tiempo para comentarios y preguntas. Concluimos con una breve oración.

 

Nuestra aproximación a los salmos

El Papa, en la primera catequesis, señaló cuatro caminos posibles de aproximación a los salmos:

“- Presentar su estructura literaria, sus autores, su formación, el contexto en el que surgieron.

– Sería sugerente, además, una lectura que pusiera de manifiesto su carácter poético, que alcanza en ocasiones niveles de intuición lírica y de expresión simbólica sumamente elevados.

– Sería no menos interesante recorrer los salmos considerando los diferentes sentimientos del espíritu humano que manifiestan: alegría, reconocimiento, acción de gracias, amor, ternura, entusiasmo; así como intenso sufrimiento, recriminación, petición de ayuda y de justicia, que se convierten en ocasiones en rabia e imprecación. En lo salmos el ser humano se encuentran totalmente a sí mismo.

– Nuestra lectura buscará sobre todo hacer que emerja el significado religioso de los Salmos, mostrando cómo, a pesar de estar escritos hace muchos años para creyentes judíos, pueden ser asumidos en la oración de los discípulos de Cristo. Para ello nos dejaremos ayudar por los resultados de la exégesis, pero al mismo tiempo nos sentaremos en la escuela de la Tradición, en especial, nos pondremos a la escucha de los Padres de la Iglesia”. (Juan Pablo II, Catequesis en la audiencia del 28-3-2001).

 

En este curso, sin descuidar los tres primeros caminos, me centro, como hace el Papa, en el cuarto.

 

Acabamos de empezar. ¿Hasta dónde llegaremos? Dios lo sabe. Las catequesis del Papa, ahora Benedicto XVI, siguen todavía, después de cuatro años y medio. Es de suponer que tan solo veremos una parte del salterio y de los cánticos bíblicos, durante un año o dos. De momento todos los componentes de los tres grupos estamos animados y dispuestos a aprender a orar mejor con los salmos, a través de la oración que la Iglesia nos ofrece en la Liturgia de las Horas y con la ayuda de la reunión semanal.